Fue una noche para recordar en la temporada 17 de America’s Got Talent cuando la mundialmente famosa sensación del baile irlandés, Riverdance, subió al escenario — y dejó a todos completamente hechizados.
Con su precisión característica, su zapateado atronador y sus movimientos perfectamente sincronizados, el grupo transformó el escenario de AGT en una fascinante exhibición de ritmo y gracia.
Originalmente saltaron a la fama mundial durante el Festival de Eurovisión de 1994, y desde entonces Riverdance se ha convertido en un fenómeno cultural que ha cautivado al público desde Londres hasta Dublín, antes de hacer su gran debut en EE. UU. en el Radio City Music Hall en 1996.
Desde entonces, han recorrido los continentes encantando a millones — pero su actuación en AGT fue algo completamente distinto. Sus formaciones impecables y su energía electrizante pusieron de pie a los cuatro jueces, que se unieron al rugiente público en una ovación que resonó por todo el teatro.
Una cosa es segura: Riverdance acaba de recordarle al mundo por qué no son solo bailarines — son leyendas en movimiento.


